dilluns, 8 d’octubre del 2012

Magdalenero

Hoy toca el cuento del magdalenero:

Había una vez, en un lugar llamado Barcelona, un conductor de cercanías cuyos trenes llegaban hasta Sant Vicenç de Calders. Este hombre se llamaba Rodolfo y era ya un poco mayor.

Rodolfo se levantaba muy pronto todas las mañanas, para llevar a los estudiantes de la URV hacia su destino, conduciendo el R2 y el R4 del cercanías a la vez, pues tenia un portal mágico y sus trenes disponían de piloto automático.



A Rodolfo le encantaban las magdalenas que le hacia su mujer y se las comía aunque ya no tuviera dientes. Para ello se quitaba la dentadura postiza y rechupeteaba el chocolate de la parte superior de la magdalena. Para ablandarla la metía dentro de su café calentito, y así es como el hombre desayunaba tranquilamente todos los días.

Es por esto, amigos míos, que los trenes de cercanías siempre llegan tarde, pero no se alteren, pues podría ser que su tren lo estuviera conduciendo Rodolfo, y ya saben... Entre las magdalenas, la edad, y los portales mágicos, el hombre hace lo que está en su mano, que España no le deja jubilarse.


1 comentari:

  1. Totalment cert! Espero no sufrir en Rodolfo durant els 4 anys.. jajaja

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